Deuda soberana y concurso preventivo


Por Darío Tropeano

"Desde el punto de vista legal el esquema tiene similitudes con el "Chapter Eleven" del Banckrupcy Act de los EEUU y con el sistema clásico que impera en el mundo, respecto a la aprobación por mayorías del acuerdo preventivo. Pero desde el punto de vista económico no consideramos al FMI ni con la solvencia ni la ecuanimidad necesaria para pivotear el procedimiento. Es parcial en su composición y dirección (dominado por el grupo de los siete) y sus políticas esta visto resultan de poco eficacia Sin embargo el crecimiento de los movimientos especulativos de capitales privados internacionales ha vuelto mas volátil a la cartera de valores. Muchos países son por otro lado relativamente responsables de sus debacles económicas y financieras internas. Pero tal vez dentro de ámbitos institucionales de Naciones Unidas puedan abrirse espacios de resolución de estos constantes conflictos financieros mundializados, que garanticen sustentabilidad a las deudas soberanas en el marco de políticas de desarrollo equilibrado que permitan conjugar la ecuación cumplimiento de las obligaciones con crecimiento económico."

El 26 de Noviembre ultimo la Subdirectora Gerente del FMI , Ane Krueger , pronunció , en el marco de la cena anual del Club Nacional de Economistas de EEUU, un discurso bosquejando una idea por demás novedosa , no por ello también inquietante : la posibilidad que países miembros del organismo opten por una especie de concurso preventivo de sus deudas nacionales. La inminente colisión de la Argentina por ese entonces (anunciada desde hacía meses como la debacle financiera mas larga de la historia ya que todos sabían que se produciría pero no cuando) agilizó además dicho anuncio.

La coyuntura internacional que explica tal idea se centra fundamentalmente en los impactos financieros que provocan las continuas crisis de deuda de los extrañamente llamados países emergentes y la necesidad de evitar seguir inyectando recursos del organismo a inversores privados afectados por las crisis de los países a los que ellos han prestado. Además, y como consecuencia de la reiteración y falta de atenuación de estas bancarrotas, la idea busca disminuir el permanente cuestionamiento que se viene formulando en los países del norte a las políticas y diagnósticos aplicados por el FMI. Y es que su falta de previsión ha generado ineficiencia y pérdida en el destino de los recursos captados por los países en crisis, tanto a los miembros del organismo como a inversores privados o institucionales.

Así entonces la Subdirectora manifestó que ha llegado la hora de colaborar con los acreedores privados mediante un catalizar que estimule a deudores y acreedores a reestructurar deudas insostenibles. La reestructuración también ayudará al país deudor mediante protección legal contra acreedores hostiles que se interpongan al acuerdo alcanzado con la mayoría. El país deudor deberá negociar con sus acreedores de buena fe e introduciendo políticas que prevengan el surgimiento de nuevas crisis, llegando a un acuerdo voluntario entre las partes involucradas. Hay entonces una idea nítida de involucrar al sector privado (bancos, tenedores de bonos) en la resolución del conflicto, sea renovando los compromisos de los países, sea limitando sus demandas de pago. Llega afirmar la Subdirectora que cuando un país tiene una deuda importante, no solo hay que preocuparse por el servicio de deuda, sino también por el capital involucrado. Ello resulta concordante con lo expresado el 15/10/01 por el secretario del Tesoro de EEUU respecto a que los inversores de bonos Argentinos debían prepararse para asumir perdidas.

Se afirma que en la última década los acreedores privados se han hecho más numerosos, anónimos y difíciles de coordinar, y que la mayoría ante las crisis prefiere una reestructuración ordenada y rápida, pero otros resultan hostiles, comprando deuda en el mercado secundario a precios mas baratos e iniciando ante el incumplimiento juicios a los países deudores. Esta estrategia ha tenido el éxito mas resonante en el reciente caso Elliot, donde dicha compañía por medio de una estrategia legal agresiva, logró trabar embargos sobre bienes propiedad del Estado Peruano, que finalmente canceló su deuda con altos costos colaterales. En Ecuador, Rusia, Ucrania y Pakistán se produjeron forzamientos legales con cierto éxito en cuanto el cobro de acreencias de estos fondos hostiles.

Se propone entonces que cuando no exista chance de obtener acceso al crédito privado para sobrellevar las deudas insostenibles, se opte por una reestructuración voluntaria dentro de un programa de ajuste monitoreado por el FMI. El organismo apoyará una suspensión temporal de los pagos de los países, por un plazo limitado, de pocos meses. El Fondo estaría incluso dispuesto a prestarle al país en mora con sus acreedores, trasmitiendo con ello apoya para obtener una solución al problema planteado. Este es el incentivo para los acreedores que se sometan a un proceso organizado de reestructuración. Los países en problemas entonces pedirán al FMI formalmente una suspensión temporal de pagos y una renegociación con sus acreedores. Durante ese plazo será necesaria garantizar a los acreedores mediante un control de cambios que no habrá fuga de dinero del país en proceso de reprogramación. Los acreedores que se rehusen a lograr un acuerdo conjuntamente con la mayoría, serán sometidos (tal cual la ley de EEUU de Bancarrotas y la Ley Nacional Argentina) por las condiciones de reestructuración alcanzadas entre el país moroso y una mayoría suficiente.

Esta estructura formal de renegociación intenta evitar que los acreedores desorganicen las negociaciones mediante acciones judiciales individuales, evitando además los altos costos judiciales para las partes. Además evita, como en el sistema concursal clásico, la carrera individual por la inmovilización de bienes del deudor evitando la insatisfacción de los rezagados. Se prevé también un status de acreedor privilegiado (pago con preeminencia del resto) a los prestamistas privados que atiendan financieramente al deudor a los efectos de cubrir sus necesidades durante el proceso de reestructuración.

Se detalla además que el mecanismo legal deberá tener alcance Universal a los fines de evitar planteamientos judiciales de cobro por parte de los acreedores en Tribunales Nacionales. Respecto a que tipo de deudas se aplicará el mecanismo, se menciona a las deudas de países soberanos adeudadas a residentes nacionales, las deudas externas contraídas por residentes nacionales no soberanos (empresas) derivadas de controles de cambio aplicados por los estados nacionales para proteger sus reservas en moneda extranjera.

Se plantea también en la propuesta la imposibilidad de que el FMI resuelva algunas cuestiones derivadas del proceso, como la verificación de los créditos de los acreedores, y la habilitación del voto por parte de los acreedores. Pero el organismo en definitiva será quien dé la aprobación al acogimiento a este proceso en el caso de serle requerido por el país deudor. Este activa la suspensión de pagos si considera que la deuda es insostenible e introducirá las políticas a aplicar por el Estado defoulteado.

Buena Fe y recetas económicas de modificaciones estructurales en el régimen fiscal, cambiario, monetario legal e institucional son las llaves de la propuesta de reestructuración que deberán cumplir entonces los países soberanos. Organización conjunta en la renegociación y aprobación mayoritaria son las bases a respetar por los acreedores. Todo en el marco de un Tribunal Internacional que de uniformidad al procedimiento, evitando los sistemas de justicia Nacionales, dando luz verde a la iniciación del proceso el FMI.

Es necesario destacar que la iniciativa ha encontrado reparos en la Banca y en los inversores privados , en razón que la misma se opone a la posición del Fondo en cuanto a que no deben los países deudores suspender las obligaciones asumidas con el FMI durante el proceso . No se renegocian los créditos otorgados por el organismo, pero si los comprometidas con el sector privado. Los acreedores involucrados consideran que el FMI no podría imponer suspensiones de pagos y arbitrar entre países deudores y sus acreedores sin poner su propio dinero en juego.

Desde el punto de vista legal el esquema tiene similitudes con el "Chapter Eleven" del Banckrupcy Act de los EEUU y con el sistema clásico que impera en el mundo, respecto a la aprobación por mayorías del acuerdo preventivo . Pero desde el punto de vista económico no consideramos al FMI ni con la solvencia ni la ecuanimidad necesaria para pivotear el procedimiento. Es parcial en su composición y dirección (dominado por el grupo de los siete) y sus políticas esta visto resultan de poco eficacia Sin embargo el crecimiento de los movimientos especulativos de capitales privados internacionales ha vuelto mas volátil a la cartera de valores. Muchos países son por otro lado relativamente responsables de sus debacles económicas y financieras internas. Pero tal vez dentro de ámbitos institucionales de Naciones Unidas puedan abrirse espacios de resolución de estos constantes conflictos financieros mundializados, que garanticen sustentabilidad a las deudas soberanas en el marco de políticas de desarrollo equilibrado que permitan conjugar la ecuación cumplimiento de las obligaciones con crecimiento económico.

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