La Bolsa: mito o una alternativa de inversión

Por Alfredo Saieg - Contador / Agente de Bolsa

En tiempos de incertidumbre, como ha estado ocurriendo recientemente, los inversores se refugian en activos supuestamente más seguros, como el dólar, y últimamente también el euro, sacrificando rentabilidad por seguridad, aunque con liquidez, entendida como la rápida velocidad para hacerse nuevamente del dinero.

Lo que la generalidad de los ahorristas ignora es que existen otras inversiones tan líquidas como la moneda extranjera, con posibilidades de rentabilidad y con menores complicaciones y riesgos para mover los fondos y atesorar, como son diversos tipos de instrumentos disponibles en los mercados de valores, es decir, "la bolsa".

Mientras en Estados Unidos se estima que más del 80% de sus habitantes tienen contacto directo o indirecto con las bolsas, en Argentina son apenas el 5%. La tan baja difusión del sistema bursátil hace que muchos lo consideren un mito y hasta que lo asimilen a un juego de azar, ignorando que existen herramientas de análisis que permiten al inversor colocar sus fondos con estimación de las posibilidades de ganancias. La otra creencia que le juega en contra es la de suponer que es sólo para los grandes capitales. Nada más alejado de la realidad.

Es frecuente que los operadores de bolsa atiendan hasta profesionales que confiesan su ignorancia del tema, tanto para invertir como para que las empresas que asesoran se financien emitiendo papeles cotizables, como alternativa de la asistencia bancaria.

Existen en Argentina instrumentos vinculados a la tasa de interés, denominados "de renta fija", como títulos públicos, obligaciones negociables, certificados de deuda de fideicomisos financieros, cauciones y cheques de pago diferido que compiten con los depósitos a plazo fijo, en muchos casos con mejores rendimientos.

Otros, identificados como "de renta variable", permiten que un ahorrista individual se asocie a empresarios exitosos, a través de la compra de acciones de sociedades anónimas cotizantes y de certificados de participación de fideicomisos financieros, por montos relativamente pequeños. Su recompensa no será en este caso un interés sino las ganancias que las empresas obtengan, revalorizándose a través de su mayor cotización. Así es posible mantener inversiones en actividades tan diversas como petróleo, siderurgia, electricidad, bancos, telecomunicaciones, alimentos, papel, química, textil, inmuebles, electrodomésticos, autopartes, por citar sólo algunos.

Montos pequeños

Para los montos más pequeños aún, se puede invertir en "Certificados de Valores" que contienen varias acciones líderes o bonos nacionales, logrando comprar, con poco dinero, una cartera diversificada.

Además, gracias a la globalización, hoy es posible invertir desde aquí en el exterior sin necesidad de enviar los fondos fuera del país, aumentando significativamente las posibilidades de diversificación.

Hay instrumentos similares a los fondos de inversión, los ETF (exchange trade founds) que contienen acciones de países como Estados Unidos, China, Brasil, México, Japón o Malasia, de regiones como Europa y Asia, actividades como salud, construcción, semiconductores, tecnología, materias primas (commodities) como petróleo y oro y hasta monedas como el euro. Los ETF cotizan en bolsa como las acciones, en las que también se puede invertir, de reconocidas empresas internacionales.

Las cotizaciones de los diversos activos bursátiles guardan, en el largo plazo, una correlación con sus rendimientos intrínsecos. Es decir, si una empresa es exitosa en su gestión, generando utilidades en sus balances, su cotización la acompañará, subiendo. Esas ganancias habrán hecho crecer su patrimonio, representado por acciones que valdrán más, aún cuando no paguen periódicamente dividendos en efectivo, pues en tales casos la utilidad está incluida en la cotización.

Títulos

Otro tanto se puede decir de los títulos de renta fija, sólo que el crecimiento del precio estará relacionado con el devengamiento de intereses y eventuales ajustes más/menos la mayor o menor capacidad de pago mostrada por el emisor. Tanto en la renta fija como en la variable juegan mucho más las expectativas que la información histórica, a lo que también contribuyen las opiniones fundadas de las calificadoras de riesgo.

Pero en el corto plazo juegan situaciones macroeconómicas y hasta políticas que provocan turbulencias que nada tienen que ver con los instrumentos en sí, como oscilaciones en los tipos de cambio, en la tasa de interés, catástrofes, hechos bélicos y en lo que ocurre en otros mercados, que terminan afectando transitoriamente las cotizaciones locales. Por ello los crecimientos no son lineales, si no en zigzag. Tal es el caso de lo ocurrido a fines de febrero pasado cuando una decisión del banco de China terminó afectando a las bolsas mundiales, y más recientemente la crisis de las hipotecas subprime de los EE.UU o las pérdidas de empresas foráneas que afectan transitoriamente el humor de los inversores internacionales. En estas circunstancias es muy importante la opinión del operador, que aconsejará al cliente respecto de cursos de acción a seguir, para enfrentarlas.

Esta característica de movimientos zigzagueantes es la que hace aconsejable que estas inversiones no sean de muy corto plazo, de manera de poder manejarlas con éxito ante circunstanciales bajas.

En otros casos son los cambios que se producen en las economías los que inducen a movilidad en las inversiones. Por ejemplo, la suba del petróleo afecta negativamente a la generalidad de las actividades por mayores costos y efectos inflacionarios en los precios de los productos de consumo, lo que terminará disminuyendo ganancias en las empresas que dependen de este insumo. Pero puede ser una brillante oportunidad para invertir en empresas petroleras, en proveedoras de sus insumos o en instrumentos que representan al barril de crudo.

En el mismo sentido juega la tasa de interés que, cuando sube, encarece los costos operativos de las empresas y mueve los ahorros hacia los bancos en desmedro de las bolsas, pero puede ser una interesante alternativa invertir en acciones de bancos, si se deduce que ello incrementará sus negocios o en índices de tasas de interés o activos de renta fija.

Habrá siempre distintas alternativas de acuerdo al "perfil" del inversor, en función de su propensión o aversión al riesgo, actividad, edad, entorno familiar, instrucción, etc. Todo se conjuga al momento de aconsejar la inversión, con un trato profesional y personalizado del agente de bolsa.

Diario Los Andes - Mendoza - domingo 4 de noviembre de 2007
Edición en papel - Suplemento Economía - página 6








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